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Bienvenido, bienvenida.

Mis queridos enredados y lectores.

Si estás leyendo esto es porque hace tiempo que nos leemos y nos debemos esos ratitos de silencio y de letras en la distancia, en la pantalla.

Hace días, con esta pandemia o crisis (oportunidad) comencé un proyecto: ordenar mis escritos, mi vida y el placer de sentirme escritora, de ser yo.

Así que os invito a estar conmigo en mi nuevo blog, mi página web en el que empiezan a surgir nuevos retos y propósitos. Y es que, me he comprometido conmigo misma en este momento y quiero seguir mis pasos, esta vez sobre letras que se vean, no solo desde la ausencia en mi libreta, sino desde mis escritos también publicados en redes sociales.

Quisiera compartir mis vivencias y que vivas conmigo las tuyas. Que me cuentes cómo te encuentras y que me permitas entrar en tu vida. Si lo decides, escribiré sobre tus dudas, tus temas favoritos o en los que tengas inquietudes, y estaré encantada de darte con mis palabras lo que sé, siento y veo desde mi mundo.

Por eso te invito a http://www.patriciacastillo.es (nueva imagen, nueva vida y nuevo libro).

Esta página la dedicaré en exclusividad a mi primer libro: Las Ruinas del presente y a enviar anotaciones de futuros sitios donde estaré.

Aquí me encontrarás, semana a semana, en un trabajo ameno constante, donde estaré cada domingo, martes y jueves para ti.

Te envío un abrazo y te espero con todo mi corazón.

Recuerda que nos leemos. No me voy. Me quedo.

Te espero. Siempre, Patri.

Patricia Castillo.

@poetisaenredada

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A pie de Guerra y ¡Salud!

Ellos, al pie de guerra,
Yo a pie de la Salud,
ustedes la manejáis,
al servicio, siempre fuerza,
un paso en falso, uno adelante,
según ejerza,
¡os levantáis!
-¡Protegéos mis valientes!-
-¿Con qué mi capitán?-
¡Bolsas de plástico soldado!
Cúbrase: cuerpo, cabeza y manos
¡Que nos crecen los enanos!
Y en el circo, como escudero,
portafolios de sombrero, entretanto.
-¿Y para la boca?-
Una dosis antihisterismo
para callar ahora mismo
a los gobernantes
y ricachones,
que vienen al hospital
con victimismo,
y la cartera bien engordá.

Y Don Dinero se regodea
desnudo, frente a Naturaleza,
deudas al descubierto
¡no se salva ni el alcalde!
A carcajadas se ríe,
de todos los del pueblo,
la historia se refleja;
el vivir a su Manera.
Anda y calla
-le dice la Madre-
Tú no sirves para Nada,
Con dinero o sin dinero
bolsillos de tierra
y boca cerrada,
pies enjutos a la alborada
algún día serás mío,
como todos, en este Planeta.

El miedo interrumpe las calles,
el silencio se estremece
los sueños cantan bajito
y los Valientes
juraron por nuestra bandera
protegernos en su trabajito.

Ni colores, ni palabras,
muerte y recuerdos,
vida, después muerte.
Política entre caos,
pérdida de tiempo
entre vahos;
¡Acercáos!
Dios, Alá y Yahveh
reparten suerte por doquier.

Pd: Coronavirus 2020, por si no estoy, que la historia os salve a los que venís detrás.

1 de marzo de 2020

Patricia López Castillo.
@poetisaenredada

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Todo por ti; todo por mí.

Una mañana me levanté con la piel ardiendo. Unas pocas semanas antes estaba asustada, quizás, algunos meses antes, o años, no sé cuando y ahora no importa nada más que el día en el que vivo, el momento en el que estoy escribiendo esto y, por supuesto, el despertar de mi conciencia. Ella es la que me ha llevado a sacar el miedo escondido tanto tiempo atrás.

En la vida te ocurren cosas, cosas que quizás ni siquiera sabes que te están haciendo daño y huyes cuando realmente te estás ahogando. Te enseñan de pequeña o pequeño a que tienes que ser VALIENTE y que no debes o tienes, que tener MIEDO a nada ni a nadie. Ni siquiera te dan el derecho a LLORAR o a respirar y tienes que apretar los dientes fuertemente hasta casi hacerte sangre. Esta sangre se acumula en RABIA, pero sigues sin ser consciente porque es un estado normal: seguir adelante, pase lo que pase. TIENES, TIENES, TIENES, TIENES Y DEBES, PERO NUNCA SER, QUIERES, ELIGES…

En mi caso, me escondía por las noches para que no me viesen llorar y cuando la IRA se apoderaba de mí, empezaba a dolerme la barriga. Entre los síntomas: fiebre, infecciones de orina eternas, espamos estomacales, gases y cólicos sin sentido, o gastrointeritis que, para una niña de 7 años era insoportable e incomprendible. Después, la TRISTEZA se apoderaba de mí, me llevaban al médico y me daban pastillas. Del mismo modo, vomitaba para sentirme mejor y me quedé muy delgada, por allá entre los 11 a 13 años de edad. Nunca supe qué hacer y confiaba en mis padres.

Mis padres, mi padre. Todo lo que yo hacía era por mi padre; cada vez que él actuaba mal, se comportaba gritando a mi madre, a los empleados o a algún miembro de mi familia, a mí me recorría un calambre o latigazo de dolor que iba desde la garganta hasta mis gónadas, llegando a tener incluso irritación al ir al baño. Jugaba a enfermar porque yo sólo quería que las cosas estuvieran tranquilas, de hecho, yo era una niña muy tranquila y feliz conmigo misma. Cada vez que mi padre le levantaba LA MANO a mi madre, una infección; cada vez que le pegaba, una gastrointeritis; cada vez que la forzaba, imaginad dónde estaba mi dolor, al ver tanta rabia en sus ojos.

Ardía por dentro. Y aún sigo sintiendo eso que me causó tanto dolor, pero ahora soy consciente de ello. Recuerdo que iba corriendo a salvar a mi madre llorando y mi padre me cogía de los hombros y me zarandeaba diciendo: ¡que no llores! ¡Las niñas fuertes y valientes no lloran! Y de aquí, de nuevo al médico, con un desmayo en el suelo.

Así mi vida se fue desarrollando en un bucle continuo que consistía en ayudar y salvar a los demás, o llegar a enfermar, sin querer, para que las cosas se calmasen. Y todo lo provocaba mi mente, mis pensamientos y dejaba que me llevasen hacia ese lugar. ¡Yo no sabía que ocurría! ¡No sabía gestionar tantas emociones y problemas en aquel entonces! Por el mismo motivo, la menstruación me vino más tarde y mi desarrollo se vio afectado; las reglas eran muy fuertes y siempre tuve problemas de pérdida de conciencia; el dolor y el estrés, por siempre, estaría conmigo en cualquier situación o problema, y, lo que es peor, mis desmayos en iban a dejarme en shock cada mes, incosciente por unas horas.

Esta historia se puede desarrollar más, aún, de hecho esto sólo es una parte de lo que viene después y del gran final que le espera, que me espera.

Ahora, después de ser consciente y seguir trabajando día a día con ello, lo único que quiero, como parte de la docencia que soy, es ayudar a paliar este tipo de situaciones a los infantes, desde una educación en valores, en comunicación y desde los sentimientos para que ellos se sientan seguros, ya que, el día de mañana (que ya muchos apuntan maneras) sepan gestionarse aceptando la realidad sin avergonzarse de ello. Además, es un tema en el que estoy investigando junto con otras personas especialistas.

Aprovecho para comunicarles a los padres y madres que valoren cada uno de los dolores de sus hijos y que los escuchen, que no los dejen solos y los cuiden de forma afectiva, al mismo tiempo que se informen, aprendan y tengan la mente abierta a este tipo de situaciones, sean las que sean y vengan, incluso en un ambiente laboral (otro tema que desarrollar).

Por úlimo, también aprovecho para decir que hay que diferenciar entre cuidar a los tuyos y salvarlos. Entre amarlos y protegerlos a meterlos en una burbuja para que no vean la realidad. Del mismo modo, tal y como llevo haciendo algunos años, más en los últimos meses, es apoyar a toda la gente a conocerse, a investigar en su vida y a ser conscientes, a abrir la mente desde el DESPERTAR DE LA CONCIENCIA, tan poco valorado.

Y como no somos robots, esto nos hará libres, aunque al principio, DUELA, llegará la calma, la playa, el sol, la luz después de un túnel oscuro y serás más feliz, te lo aseguro, tú, lector que me lees en silencio y ya estás sonriendo porque también hay que llegar al TODO POR MÍ, para estar agusto contigo y aceptar que vivimos una sola vida y no estamos en ella para malgastar el tiempo que se nos ha concedido, sino para DISFRUTAR siendo conscientes, y permiendo ser en cada momento parte de esas EMOCIONES que nos enseñaron a esconderlas.

Y todo por ti, dejando de ser yo, hasta volver a apostar por mí, porque hoy me queda claro que sin mí no estaría aquí.

Espero vuestros mensajitos: Besos de Lopina,

Patricia L.Castillo.

1/junio/2019

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De corazón de viento y metal.

Siempre camina por las noches porque su camino es el derroche para sentirse vivo en cada rincón de su soledad. Y se despide con un abrazo por abrigo y saca un beso del bolsillo del pantalón que guarda, para no perderse en los labios de la verdad.

Pero el nació despertando al mundo con un silvido en sus labios. La música rodeó su piel y sentirse vivo no era más que otra parte de su cuerpo. Al nacer sus rizos perfectos supieron que se enredarían entre versos y notas, y que dejaría sus huellas en cada amanecer.
Es un hombre que con el latido de su corazón lee entre partituras, sin armadura, y en clave de sol, alterando cada nota que lo necesite. Simula un carácter versátil: una tesitura con pocos pistones, con sonidos suaves y dulces, pero también ásperos y duros. Sus palabras son de metal que arrastra el viento, llevándolo a conocer sus antepasados poseídos por un cuerno de caza.

Esta su historia: se enrolla en sí mismo en su raza y sus raíces, enlaza sus suspiros que suben por un tubo estrecho encontrando perfecta la simetría de sus manos. Y me quedo perpleja, siguiendo con mis ojos su sinfonía, lentamente, para encontrar sus temores que lo definen en una campana de donde salen las melodías de los dioses. Y para llegar a su boca no hay más salida que agarrar su cuerpo con delicadeza y presión, deslizarse por su mejilla hasta que sienta que empieza su turno, y emita al exterior lo que siente en una canción.

Patricia López / 8-12-15.