escritos

Una mañana me levanté con la piel ardiendo. Unas pocas semanas antes estaba asustada, quizás, algunos meses antes, o años, no sé cuando y ahora no importa nada más que el día en el que vivo, el momento en el que estoy escribiendo esto y, por supuesto, el despertar de mi conciencia. Ella es la que me ha llevado a sacar el miedo escondido tanto tiempo atrás.

En la vida te ocurren cosas, cosas que quizás ni siquiera sabes que te están haciendo daño y huyes cuando realmente te estás ahogando. Te enseñan de pequeña o pequeño a que tienes que ser VALIENTE y que no debes o tienes, que tener MIEDO a nada ni a nadie. Ni siquiera te dan el derecho a LLORAR o a respirar y tienes que apretar los dientes fuertemente hasta casi hacerte sangre. Esta sangre se acumula en RABIA, pero sigues sin ser consciente porque es un estado normal: seguir adelante, pase lo que pase. TIENES, TIENES, TIENES, TIENES Y DEBES, PERO NUNCA SER, QUIERES, ELIGES…

En mi caso, me escondía por las noches para que no me viesen llorar y cuando la IRA se apoderaba de mí, empezaba a dolerme la barriga. Entre los síntomas: fiebre, infecciones de orina eternas, espamos estomacales, gases y cólicos sin sentido, o gastrointeritis que, para una niña de 7 años era insoportable e incomprendible. Después, la TRISTEZA se apoderaba de mí, me llevaban al médico y me daban pastillas. Del mismo modo, vomitaba para sentirme mejor y me quedé muy delgada, por allá entre los 11 a 13 años de edad. Nunca supe qué hacer y confiaba en mis padres.

Mis padres, mi padre. Todo lo que yo hacía era por mi padre; cada vez que él actuaba mal, se comportaba gritando a mi madre, a los empleados o a algún miembro de mi familia, a mí me recorría un calambre o latigazo de dolor que iba desde la garganta hasta mis gónadas, llegando a tener incluso irritación al ir al baño. Jugaba a enfermar porque yo sólo quería que las cosas estuvieran tranquilas, de hecho, yo era una niña muy tranquila y feliz conmigo misma. Cada vez que mi padre le levantaba LA MANO a mi madre, una infección; cada vez que le pegaba, una gastrointeritis; cada vez que la forzaba, imaginad dónde estaba mi dolor, al ver tanta rabia en sus ojos.

Ardía por dentro. Y aún sigo sintiendo eso que me causó tanto dolor, pero ahora soy consciente de ello. Recuerdo que iba corriendo a salvar a mi madre llorando y mi padre me cogía de los hombros y me zarandeaba diciendo: ¡que no llores! ¡Las niñas fuertes y valientes no lloran! Y de aquí, de nuevo al médico, con un desmayo en el suelo.

Así mi vida se fue desarrollando en un bucle continuo que consistía en ayudar y salvar a los demás, o llegar a enfermar, sin querer, para que las cosas se calmasen. Y todo lo provocaba mi mente, mis pensamientos y dejaba que me llevasen hacia ese lugar. ¡Yo no sabía que ocurría! ¡No sabía gestionar tantas emociones y problemas en aquel entonces! Por el mismo motivo, la menstruación me vino más tarde y mi desarrollo se vio afectado; las reglas eran muy fuertes y siempre tuve problemas de pérdida de conciencia; el dolor y el estrés, por siempre, estaría conmigo en cualquier situación o problema, y, lo que es peor, mis desmayos en iban a dejarme en shock cada mes, incosciente por unas horas.

Esta historia se puede desarrollar más, aún, de hecho esto sólo es una parte de lo que viene después y del gran final que le espera, que me espera.

Ahora, después de ser consciente y seguir trabajando día a día con ello, lo único que quiero, como parte de la docencia que soy, es ayudar a paliar este tipo de situaciones a los infantes, desde una educación en valores, en comunicación y desde los sentimientos para que ellos se sientan seguros, ya que, el día de mañana (que ya muchos apuntan maneras) sepan gestionarse aceptando la realidad sin avergonzarse de ello. Además, es un tema en el que estoy investigando junto con otras personas especialistas.

Aprovecho para comunicarles a los padres y madres que valoren cada uno de los dolores de sus hijos y que los escuchen, que no los dejen solos y los cuiden de forma afectiva, al mismo tiempo que se informen, aprendan y tengan la mente abierta a este tipo de situaciones, sean las que sean y vengan, incluso en un ambiente laboral (otro tema que desarrollar).

Por úlimo, también aprovecho para decir que hay que diferenciar entre cuidar a los tuyos y salvarlos. Entre amarlos y protegerlos a meterlos en una burbuja para que no vean la realidad. Del mismo modo, tal y como llevo haciendo algunos años, más en los últimos meses, es apoyar a toda la gente a conocerse, a investigar en su vida y a ser conscientes, a abrir la mente desde el DESPERTAR DE LA CONCIENCIA, tan poco valorado.

Y como no somos robots, esto nos hará libres, aunque al principio, DUELA, llegará la calma, la playa, el sol, la luz después de un túnel oscuro y serás más feliz, te lo aseguro, tú, lector que me lees en silencio y ya estás sonriendo porque también hay que llegar al TODO POR MÍ, para estar agusto contigo y aceptar que vivimos una sola vida y no estamos en ella para malgastar el tiempo que se nos ha concedido, sino para DISFRUTAR siendo conscientes, y permiendo ser en cada momento parte de esas EMOCIONES que nos enseñaron a esconderlas.

Y todo por ti, dejando de ser yo, hasta volver a apostar por mí, porque hoy me queda claro que sin mí no estaría aquí.

Espero vuestros mensajitos: Besos de Lopina,

Patricia L.Castillo.

1/junio/2019

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Todo por ti; todo por mí.

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EDUCANDO-S EN ESPAÑA

Haciendo una reflexión, como futura maestra “con carrera” y actual docente, sobre todo con lo ocurrido en estos casi dos años de carrera, y mientras leía varios artículos y analizaba a distintos autores, entre otros, Arturo Pérez Reverte, no he podido callarme más. Está claro que para ser un profesional en España tenemos que depender de un cable, un enchufe y un buen cargador de batería para que no nos dejen agotados al ver tanta gente conformista y anti-luchadora. Sí, a todos aquellos que ni siquiera mueven un dedo por los derechos y libertades que ya conseguimos en su momento, gracias a las guerras y guerrillas en las que nuestros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, y también sus mujeres, con sus respectivas muertes y torturas en nombre de la libertad se quedaron por el camino, dejaron sus lenguas entre cuchillas, y cortejaron amenazas para salvar a sus hijos, ésto, con suerte.

No me hago a la idea de que sigamos dejando que la educación se contamine, se manche de sucias mentiras y tratos políticos, más si cabe, de ideologías de partidos políticos como religiosas. Después de tantos años luchando por la libertad, han pasado los siglos y cada día se nos ve más el culo por un agujero llamado selfie. Cada día nos preocupa más si compartimos los pies con vistas a la playa o lo que nos queremos unos a los otros, y luego hay personas que incluso no se aguantan, y se critican. No sabemos convivir ni respetar a los demás, o intentamos tener un bienestar comunitario, ni respetamos las ideas sin acribilllar al vecino, mentimos, engañamos y tenemos miedo de decir la verdad de lo que uno es, como persona en sí mismo… Y démosle las gracias al grado educacional que nos han concedido -pedido de rodillas- en España, y, que aún, se agarra como una sangüijuela a nuestros cerebros y nos absorse los sesos adoctrinando nuestra propia sangre.

Hemos dejado que, después de la revolución y la lucha por una educación mejor, con un sistema altamente preocupado por la producción y por el ser humano como máquina, sigan comiéndonos la cabeza con preocupaciones fuera de sentido y sin razón, banales e impropias de un pueblo que puede vivir con derechos, a vivir in-derechas, y, sino caminas bien derecho o dices alguna verdad como que los que nos juzgan tienen el poder de nuestra vida, y nosotros se la hemos concedido legítimamente, te caen más años de cárcel que al de las tarjetas negras o al de los sobres, por no enumerar a la panda de ladrones que sustenta España. Así, sin rechistar, con una mano ciega en las urnas y la boca callada por un sueldo que nos deje un sin vivir diario, dejáis a vuestros hijos en manos de un gobierno manipulador y ladrón de sueños, ilusiones, y el sustento de una familia -si se puede llamar así-. Y es que ya, nos recortan hasta en el carnet de identidad, por no decir que nos cortan las manos sutilmente y nos cosen la boca, con sus leyes in-decentes.

Señores y señoras: la educación es el sustento de un bienestar social y cultural; una puerta hacia la dignidad, hacia el poder de elegir libremente sin hacer daño; es saber,  conocimiento de uno mismo y de los que nos rodea, así como de lo que fue; es la libertad de expresión encarcelada en cada uno de los niños y niñas,  y personas, que por desgracia sufren y sufrieron ésta represalia, y a día de hoy, adultos ya, están viendo lo mismo. Ésto, siempre y cuando todos los docentes sean vocacionales y estén por la labor, no amargando a una piara de chiquillos que serán los futuros ciudadanos, aunque aún no hayan ejercido su profesión, gracias a la gran admiración que nos tienen en éste país.

Y es que, la actividad educativa es el origen de nuestros tiempos; el ser que descubrió el fuego; la invención, de mujeres y hombres; la capacidad de crítica y de conocer la dignidad y el desarrollo íntegro de una persona; los escritores y escritoras que reflejararon los siglos para no volver a caer en el mismo error; es el ser uno mismo con conocimiento de causa y efecto, sobre el sitio que nos ha tocado vivir y cuidarlo. Y también, por desgracia, el sustento manipulado donde se mueve mucho dinero, pero se cobra mal, no se dignifica la habilidad de las personas que dedican su vida a crear el futuro de la sociedad, en las escuelas, pues lo único emergente y urgente es crear dinero y a anti-pensadores para que no den muchos problemas a los que cada día intentan sólo tener lo que es propio. Con una palmadita en el cogote y que tengas para vivir, cállate que es más justo.

Aún así, éstos valientes soldados (hombres y mujeres) de libros y sueños siguen de pie, luchando dia a día con un lápiz, un papel, un sacapuntas, y con un escudo llamado verdad. Y seguirán de pie todos aquellos que estén por la labor de que el cambio se produzca y se callen las bocas de insensatos y desconocedores del proceso educativo.

Sólo digo una cosa: cada día somos más las personas que luchan por la educación y la esperanza de éste país; de una forma u otra, ya ha estallado y se han soltado los cabos de la revolución, y ojalá explotase un verdadero compromiso social, con sus maestros y sus maestras, pues sin ellos, se seguirán extinguiendo los pocos valores que nos quedan, como los dinosaurios, y sólo seremos un fósil que intentó aprender y compartir los valores internos y los de otros, dede los principios de los tiempos, y sólo consiguió ser un eslabón sin sentido en ésta evolución descerebrada que nos consume.

Pd: Para educar España, hace falta saltarse las normas impuestas que nos impiden hablar y empezar por darle clases a aquellos que se creen con clase y visten con traje de chaqueta, pagado con el sudor de otros.

-Tener un bonito día, no lloréis y levantad la mirada, siempre-

Patricia López Castillo.

3 de mayo de 2017.

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De corazón de viento y metal.

Siempre camina por las noches porque su camino es el derroche para sentirse vivo en cada rincón de su soledad. Y se despide con un abrazo por abrigo y saca un beso del bolsillo del pantalón que guarda, para no perderse en los labios de la verdad.

Pero el nació despertando al mundo con un silvido en sus labios. La música rodeó su piel y sentirse vivo no era más que otra parte de su cuerpo. Al nacer sus rizos perfectos supieron que se enredarían entre versos y notas, y que dejaría sus huellas en cada amanecer.
Es un hombre que con el latido de su corazón lee entre partituras, sin armadura, y en clave de sol, alterando cada nota que lo necesite. Simula un carácter versátil: una tesitura con pocos pistones, con sonidos suaves y dulces, pero también ásperos y duros. Sus palabras son de metal que arrastra el viento, llevándolo a conocer sus antepasados poseídos por un cuerno de caza.

Esta su historia: se enrolla en sí mismo en su raza y sus raíces, enlaza sus suspiros que suben por un tubo estrecho encontrando perfecta la simetría de sus manos. Y me quedo perpleja, siguiendo con mis ojos su sinfonía, lentamente, para encontrar sus temores que lo definen en una campana de donde salen las melodías de los dioses. Y para llegar a su boca no hay más salida que agarrar su cuerpo con delicadeza y presión, deslizarse por su mejilla hasta que sienta que empieza su turno, y emita al exterior lo que siente en una canción.

Patricia López / 8-12-15.

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Cuantas veces habré escuchado esta contestación, cuántas.

La primera vez fue cuando empecé a bailar al son de la música. Veía en la televisión a las atletas saltar a metros imposibles, nadar a velocidad inhumana, competir en grupos acrobáticos, en bailes de hip-hop ( y, en general, todo tipo de música); y, entre todos los deportes y actividades de ocio al aire libre, el deporte artístico. ¡Qué bonito fue ver a Elena Gómez ser la primera española, campeona de gimnasia artística!

Aún recuerdo que cuando era pequeña mi alimentación se basaba en: “come que no se sabe qué pasará mañana”. Nacida a primeros de los años 80, mis abuelos habían vivido una guerra y mis padres… una guerra entre ellos.

Yo era “gordita” y no digo que le quite importancia, sino que estaba en pleno desarrollo y considero que es una etapa que viví con mi peso, pero mi cuerpo era ágil y atlético; me gusta llamar a las cosas por su nombre, y sí, en aquellos años, concretamente de los 8 a los 11 (más o menos) tenía la cara redonda de un pan rico, o una torta exquisita, y es que, sinceramente, me gustaba comer, me gusta, y me gustará siempre.

El problema empezó cuando la primera vez dije en mi casa que quería ser, y dedicarme a bailar y al arte, a enseñar y ser “profe” de Educación Física, algún día. En aquella época, y ahora también, quería conocer y practicar todos los deportes posibles, pero tuve un handicap, un intruso que me hizo caer en comer y dejar de hacer deporte en un poco tiempo; mi padre. No hay otra cosa que recuerde que me duela más: “tú estás gorda, no puedes hacer deporte”. ¡Yo era una niña! La figura más importante de mi vida me había roto el corazón, el alma, la dignidad…

A pesar de mi pena nunca dejé de creer: me escondía en mi cuarto a bailar y simulaba bailes con cintas de patinaje artístico, me compré unos patines y creía ser uno de los cisnes de Tchaikovsky, interpretados en algún teatro, entre otras ilusiones.

Un día me llamaron para bailar en un grupo de Alcalá la Real. Mi profesor me hizo unas pruebas antes y sí, querían que yo fuera una de las bailarinas. ¡Siempre fue mi sueño! Pero no, no hubo manera. Yo estaba demasiado gorda (mentira) y mis padres demasiado peleados para ocuparse de la felicidad de su hija. No les reprocho nada, tan sólo fueron malos momentos, pero a mí me arruinó una trayectoria recta.

Sinceramente, no cambio mi rumbo a día de hoy. Sé que he aprendido muchísimo y,  a pesar de todo, siempre fui profe de baile, bailé, hice deporte y, de hecho, me dedico a ello a día de hoy y seguiré difundiendo los valores que ofrece una actividad física y psíquica, al mismo tiempo artística de lo que es el movimiento del cuerpo y su expresión.

Hoy he acabo mis últimas prácticas de Cuarto Grado de Educación Primaria y he visto como mis alumnos y alumnas de sexto, aunque ellos no sean conscientes, les brilla los ojos, la sonrisa y las ganas de bailar. La gente no es consciente del efecto tan grande y favorecedor que tiene la música y la expresión corporal y, los maestros y maestras, junto con otras áreas, estamos cada día inventando para que los alumnos progresen desde su interior y puedan expresar lo que sienten.

También, dejar claro que los niños, con el fútbol y otros deportes más cooperativos, pueden ser entrenadores y, algún día, quizás, les guste enseñar como a mi tutor y a mí todo lo que conlleva educación física (más allá del físico y del fútbol), pero… ¿Y las niñas? Esas, que como yo les gusta enseñar e incluyen la expresión corporal en sus vidas… ¿Por qué guiarlas a otras cosa si lo que les gusta es correr, saltar, subir por montañas, bailar o, darle patadas a un balón?

Hay muchos puntos de vista en este tema. Muchos párrafos sin terminar. Muchas niñas con sueños, y niños, que también les gusta bailar y la sociedad les ayuda a “ser machotes”. Hay mucho que trabajar y, el principio está en no etiquetar, en no discriminar, en no tachar de no tú porque… Hay que ver la posible evolución de cada individuo y enseñar a que unos, seremos mejor en unas cosas, y, otros, en otras. A que unos nos desarrollaremos más en algo que en otra cosa, y viceversa, pero, NUNCA, NUNCA, NUNCA, OLVIDAR, QUE TODOS TENEMOS ACCESO A SER Y A CONOCER, A PROBAR Y A HACERLO DE LA MEJOR FORMA, A DIVERTIRNOS CON LO QUE NOS GUSTA, A LLEGAR A SER LO QUE QUEREMOS SER, Y, SOBRE TODO, A QUE LOS LÍMITES ESTÁN EN LA SOCIEDAD, Y, A VECES, LLEGAN A NOSOTROS DE QUIEN MENOS NOS ESPERAMOS.

Añadir, por último, que he hecho todo tipo de deportes, soy profesora de aerobic, bailes, etc., y no se me ha resistido ningún baile ¡incluso cumplí mi sueño de bailar en los escenarios! Además, tuve la oportunidad de vivir una temporada fuera de España en una de las mejores universidad de la rama de Deportes. Ahora, termino mi carrera con una de las especialidades de mis sueños: docencia en la rama de Educación Física. ¿Es posible cumplir tus sueños a pesar de que alguien te los aplaste?

Con Amor, espero vuestros mensajes.

Pd: Gracias a tod@s los que han estado.

Patricia L-Castillo

23-05-2019

 

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Papá, quiero ser profesora de Educación Física: “Tú no puedes, eres una niña”.

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Camina conmigo.

Un día como hoy, me levanto muy temprano, muy de mañana de estudio o de inspiración, y observo cómo la gente espera en la parada de autobús.

Mientras hago café, del dormitorio a la cocina, pienso: -cuántas veces esperamos en paradas que no nos llevan a ningún lugar-. Estamos acostumbrados a esperar, a recibir, a tener expectativas y a desear cosas para llenar huecos en nuestro corazón. Sin pensar, por la cultura en la que vivimos y porque nos lo exige nuestra educación de forma ilegítima, actuamos en contra natura y no vemos lo que está pasando en nosotros como seres de la misma naturaleza.

Somos seres naturales y encontramos un abismo entre lo que es y lo que debe ser. Nos paramos a pensar demasiado en las cosas y perdemos el tiempo imaginando lo que puede ser, llegando a un estado ansioso o, de la misma manera, nos aferramos a un pasado que fue, no aceptamos que fue (como fuese) y que es una etapa nueva; el nuevo día.

Vuelvo a la cocina y empieza la claridad entre las nubes. Abro la ventana para refrescar mi piel y vuelvo a pensar: -él no pregunta si quieres que esté o no, como la noche, por ejemplo- simplemente llega y te saluda despertándote de tu letargo e intenta darte todo su esplendor, en toda su esencia. El día te ayuda a verte y es parte de ti. Realmente, se puede empezar a ser consciente de que un día, quizás, no puedas disfrutar de los momentos que has vivido hasta hoy, y por supuesto, los que están por llegar. Nos aferramos a un sentimiento, a una persona, a cosas para llenar el vacío de la incomprensión sin comprender que todo es mucho más fácil.

El éxito está en la sencillez. Y a veces, con tanto ruido mundano y mentes empobrecidas, pecamos en la espera oportuna de la deseada llegada de algo, no sé el qué, pero de algo que nos haga momentáneamente felices. Y ahí está el error, el momentáneo suceso que esperamos, y al final, nos desesperamos, porque bien sabéis que “el que espera, se desespera”. No hay paciencia para escuchar los pájaros cuando cantan al amanecer, o escuchar tu propio latido en ese silencio tan asombroso y fascinante, y tan lastimoso, en ocasiones cuando nos centramos en la soledad y el vacío, en vez de elegir el pensamiento propio del despertar, de nuevo, y saber que tienes otra oportunidad de ser.

La clave está en sentirte para sentir. En vivir y levantarse un día diciendo que ya no vas a permitir seguir cansado o cansada de una situación que te ha comido, remordido, removido y revivido la inconsciencia años, evidentemente, sin ser consciente. Un día te tienes que levantar y decir, voy a disfrutar de los míos, de mi día a día, de mis quehaceres, de mi trabajo (si me hace feliz, realmente), y de mí, porque para eso estamos en el mundo, para llegar a ser y no complicarnos la vida. ¡La sociedad es demasiado complicada! El sistema, en todos sus puntos, económico, social, político, etc., en el que estamos inmersos nos tiene atrapado el pájaro azul del que escribía el gran maestro, Rubén Darío. Y con esto, digo que cada uno es artista en su propio tema, y que todos tenemos que aportar algo positivo, siempre y cuando nuestro pensamiento lo llevemos a actuar desde ahí, aunque pesen los días en los que peleamos por Ganarnos la Vida.

¡Y la naturaleza te invita a ir de la mano con ella!  ¡Formamos parte de ella, somos ella, y moriremos en ella, hasta volver a ser parte de ella!

¡Qué curioso! Nos invita a ser, porque somos lo que somos gracias a ella.

Olvidamos la Paz y hacemos la guerra día a día, y, muchas veces, repito, sin ser conscientes. Nos echamos la culpa de los “errores” que erróneamente son juzgados por el juicio de la popularidad y por una creencia sumergida en que somos pecadores del mal, y del bien,” pero del mal, mucho”.

El café se me ha enfriado y el hombre que esperaba, se cansó de esperar. Ahora deambula por la estación esperando el bus que lleva más de media hora arrancado. Sabe que se irá a algún lugar, y, quizás, lo estén esperando. Con esto no digo que sea ni malo ni bueno esperar, tan sólo analizo que en la espera eterna, en la psiquis de que ocurra lo que necesitamos, en el duelo patológico de un problema, no está la solución. Está la salvación de abrir los ojos y ser consciente de que la vida es muy corta y le estamos dando paso a la muerte que nos espera tan feliz como nuestro nacimiento.

Quizás debemos empezar a darle rienda suelta a movernos con nuestros pensamientos más positivos, conectados con nuestro corazón. Levantarnos, y dar pasos, y recordar que un día aprendimos a caminar y que nos hacía ilusión recorrer todos los caminos posibles.

Feliz día.

Patricia López-.

@poetisaenredada

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¿Holoceno o Nueva Era: Antropoceno, “Edad de los Humanos”? Investigación en el aula.

Desde la pregunta: ¿Por qué y para qué es necesario cambiar de nombre la época actual? Surge la hipótesis y la reflexión actual.

Los cambios geológicos que se produjeron en el Holoceno datan de poco más de 11.700 años, con el deshielo y la subida del nivel del mar, ocurrido de manera natural. Es por esto que el cambio de pasar de una época a otra no debe enfocarse en una cuestión sólo etimológica, sino que hay que darle un uso común, desde la razón, introduciendo el tema a partir del origen del hombre y la acción actual que produce sobre el territorio, pues es el que amenaza la naturaleza, la destruye y modifica, o la recupera, según hábitos de conciencia y buenas prácticas o acciones que descontrolan el ciclo natural de las cosas.

Sería muy interesante empezar con una visión educativa, poner en práctica el sustantivo y su contenido a los más pequeños, pasando por la retroalimentación de los adultos que han vivido ambas épocas. Enseñar y aprender a cómo podemos influir e influimos en nuestra Tierra, el daño que producimos con la contaminación, con la tala masiva de árboles, desde la sobrealimentación y consumo masivo de carne, o la educación para la convivencia en la biodiversidad, tanto en valores como en exprexiones y sentimientos, entre muchos otros a tratar; todos y cada uno de estos sucesos o factores que promueve la mano del hombre están repercutiendo en la forma de vivir de todos los seres vivos, incluyendo los seres humanos.

Asimismo, se llega a la reflexión de proceder al registro del Antropoceno para avanzar en este mundo tecnológico y con prisas. La educación de cada uno de los habitantes que poblamos la Tierra puede repercutir en la sociedad de manera positiva; conocer que somos parte de la naturaleza y cuidarla como lo más preciado que nos ha dado la vida; entrar en una época de vida, de nueva vida para todos y por el progreso y la creación de la Paz y la Humanidad.

Por ello, basarse en que se siguen derritiendo los glaciares (una cuestión entre varias) infravalora el Holoceno y no le da la importancia óptima a la “Nueva Era”. Se debe estudiar, conocer, investigar, hablar, comunicar, inventar y crear nuevas estrategias desde lo que ocurre: darles respuestas a los “por qués” (las guerras, la violación incansable de los Derechos Humanos, la destrucción de nuestros ecosistemas, la privaticación de la educación y la salud, las enfermedades raras y  de nuevo siglo o la necesidad del oxígenos a partir de los árboles…) para concretar y buscar respuestas que solucionen este tipo de problemas. Del mismo modo darle valor a los “para qué” se deben realizar prevenciones y todo tipo de actividades que ayuden a vivir mejor.

Desde mi conocimiento, una propuesta pedagógica con una metodología enfocada en cómo ayudar y formar a las personas a comprender la historia y el paso de una época a otra puede salvarnos de la situación en la que vivimos, renovarnos como seres humanos y no seguir estancados en el pasado.

Patricia López Castillo.

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Pisando el art.47

Cada día hay más gente que pide en la calle. Pasamos cerca de personas que se han quedado sin casa, y están tiradas, como si fueran la mierda que arrastra el país, y lo que no somos conscientes, o más bien, ni miramos, ya, de reojo, es que todos y absolutamente todos somos los culpables, pues no podemos echar tierra a los gobernantes sin aceptar, uno a uno, nuestro pedazo de culpa. ¡Con lo grande que es la tierra! -grito pisando fuerte el suelo-.

Estamos rodeados de miseria y de deudas porque a unas cuantas personas se les ocurrió que tenían que gobernar sobre otras y encima dejarlos hacer y deshacer, a cambio de sangre y de dinero -malditas monedas de Judas-. Además, nos damos a conocer como el animal más “inteligente” y con “capacidades humanas” para enfrentarnos a un conflicto y no somos más que el estorbo que ha parido la naturaleza – aparte de destruirla-.

Nos dejamos llevar por verdaderos animales que se dan de entendidos, y en el pasado – como a día de hoy-, empezaron a cercar un día las tierras y convencieron al resto de la misma especie que lo mejor era poner una Renta por Vivir en un trozo del planeta; de tierra. Unos pocos aprendieron el llamado Conocimiento, el cuál les dio para pensar en que si el resto del mundo aprendía lo mismo, en cuanto a cantidad, convivir sería un caos y todos querrían gobernar, así que decidieron elegirse entre sí mismos y olvidar a los demás, para convertirlos en los desfavorecidos a los que hay que guíar para que no se pierdan, como el pastor lleva a su rebaño, siendo más fácil llevarlos todos por el mismo caudal, y si hay algún descarrilamiento, la culpa es del que se sale del sendero, y si eso, que se muera de hambre -uno menos para alimentar-, así ya nos quitamos los lastres que piensan diferente.

No puedo hacer uso de la razón, ni puedo poner las noticias más de dos días seguidos porque sé lo que hay en la calle, y con eso me basta. Porque ésto, lo veo cada día con la gente que me rodea, y sí, soy de las que mira a su alrededor, en España y más allá, y lo que veo es una Máquina Expendedora de Deudas, Armas, Sangre y Llantos, mientras otros comen de gañote gracias a los latigazos que sufrimos día a día con la luz, el agua, las oleadas de desgaste de pieles y manos que trabajan para sobrevivir -que ya no para vivir-. Y, mientras, hacemos nada más que quejarnos, algunos ponemos la mano para levantar al que viene de la guerra y tiene frío gracias al terror que ha sufrido, pero no lenvantamos Todos la Mano, para dar aviso de que no somos tontos: matan a quien no conviene que queje; alimentan al que roba; dejan morir a los inocentes en las guerras; destruyen hospitales y colegios para que no puedan conocer la palabra Libertad; piden burocracia imposible de llevar, y otros tantos casos más.

Que por culpa de una guerra entre Ineptos que no saben llevar su propio país -y seguimos votando lo mismo- que lo suyo sería hacernos notar sin movernos del sofá para ir a votar, porque Yo no quiero incompetentes que tienen pisos cerrados y billetes ensangrentados, y gente en la calle, pidiendo lo que es digno, y propio; una vivienda. Pues la mayoría peleamos como Centauros en Celo dentro de una fantasía para poder cambiar el mundo siempre y cuando tengas la enfermedad de la Titulitis, para tener un trabajo y optar por una casa (aunque sea de alquiler), mientras que otras y otros con menos estudios que PePa Pig, chapotean en nuestros derechos ensuciando nuestra dignidad con frases hechas y mentiras a patadas -que me rebotan el estómago-. Y sí:

¡Desde cuando la tierra tiene dueño y tengo que aguantar a ladrones!

Recuerdo una frase: “la tierra es de quien la trabaja” – pero no del que derrama la sangre de los demás sobre ella, así sólo nacerán banderas con calaveras-

Hasta que os hartéis, nos vemos como otros países, vosotros veréis.

P. López Castillo.

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Fachada Escher en Madrid

Turismo matemático

La reconstruida fachada de la casa en Conde Romanones número 14 de Madrid, cercana al metro de Tirso de Molina, ha utilizado la Metamorfosis de Escher como modelo.

Estamos ante un bello homenaje al pintor holandés que utilizó la perspectiva matemática, la geometría hiperbólica y los trampantojos para configurar una obra siempre interesante. Los mosaicos de la Alhambra dejaron una huella imborrable en Escher que decidió recrear en pleno siglo XX la representación del espacio en el plano.

No hace mucho que Madrid acogió en los depósitos de agua de la plaza de Castilla una impresionante exposición del Museo Escher del que ya hablaremos.

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