Cada uno tiene su forma de ser, de ver, de oír este mundo, pero me asaltan las dudas, las lágrimas y mis dedos ruedan al compás de cientos de llantos.

Me embeleso en la oscuridad de la noche atropellando mi cerebro con noticias encriptadas en un primer duelo de palabras esperanzadas que no vienen a cuento y me encuentro con la espantosa verdad que obstaculiza el sueño. Si pudiera llorar y derrochar el lamento que seca mi garganta indignada y secuestrada por la banalidad. Si la vanidad de un mundo que se mira al espejo se ve guapa con la hipocresía por reflejo que le canta cada mañana: – Eres perfecto-.

Quizás la valentía no esté en embellecer sus jardines, sino en cuidarlos; ni plantar más árboles, sino sanarlos; ni montar más fábricas, sino en contratar asalariados; ni tener más comida, sino en no tirarla, y si es posible, compartirla.

El poder no está en vivir en una casa lujosa, sino en tener un techo; ni el vivir en buscar un camino a seguir, sino en saber que los pasos, son tu camino.

Y me asaltan disputas, mentiras y otras verdades criminales, frases incoherentes que se cruzan en mi destino. Quizás, no sea quizás y sea la razón de un hoy por un mañana por lo que escribo en la decepción, para que alguien lea y escuche, sea consciente de tal aberración en el mundo, delitos donde se abortan los derechos de una persona quitándole la vida, sin piedad, a otra, armándose contra la lealtad de la paz y de su propia familia.

No sois Dios, como dicen los libros consagrados, para perdonar o acabar con una vida. No sois Dioses, para construir el hambre, sembrar el terrorismo y hacer que caiga una lluvia de muertes continua a nuestros pies. La faz de la tierra no es vuestra. No sois nada, ni nadie, sólo un pedazo de carne malnacido que vela por los que nacieron con el corazón muerto intentando quemar los ojos de los que ven con patrañas, cortando las manos a ciegos-videntes, para que no puedan vencer.

Quizás no estando turbados unos pocos, sea la única ventaja que tenemos para teneros más cerca.

Pero, yo no soy la Diosa de la muerte. Que cada uno cumpla con ella su condena. A esta señora le es indiferente quién seas, de donde vengas o lo que tengas. Ella no teme a los estropicios, ni a las guerras, ni a los altos cargos, ni a edificios derribados. Esta dama, no teme a las balas, ni a las peleas, ni a las bombas, ni al veneno, ni a los tiroteos, ni a los campos de concentración. Ella es el Dios de tu vida, la única que puede con todos, la Diosa de tu viaje, más corto o más largo, amarte o envenenarte antes.

“Así que si juegas con fuego, que no sea con ella, porque sufrirás su condena, más tarde o más temprano, tu venganza habrá sido en vano.

27-3-2015. PaLoCas.

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Un comentario en “Más tarde o más temprano: Venganzas en Vano.

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