La duda de un sortilegio
trazado ante la luz de la vela,
ilumina tus pestañas.
Las sombras se elevan
con el sonido de un bolígrafo enfurecido,
correteando por las líneas de un cuaderno
sin pedir permiso a la noche.
Trozos del insomnio
provoca los ruidos perennes;
enjaulados en el silencio,
testigos del frío oscuro
que entra por la ventana,
mecidos al compás de un garabato,
de las hojas de una libreta abierta
que se pasan con el viento,
mientras los grillos,
le cantan a la tinta pausada.

Y una puerta tiembla de un portazo.
El miedo se acobarda
camino hacia un horizonte perdido
y tapan el porvenir de una mente
y las lenguas hablan sin sentido,
desprenden su reflejo sumiso
y divisan un dedo dictador
que sentencia la verdad:
Una historia sin venir a cuento,
repleta de historias vendidas
con un argumento
de sueños que aún son posibles,
siempre y cuando tú no elijas,
y se impongan a las trampas de las leyes.

P.López 15-09-15

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