Una mañana, de repente, amanece y me dan ganas de dar las gracias a la vida por todo lo que me ha sucedido hasta el día de hoy. Dar las gracias se está perdiendo en muchos aspectos de la vida, y hoy quiero hacerle un homenaje.

Nos olvidamos que es una palabra que todo el mundo agradece y que siempre saca una sonrisa al que lo recibe y, sobre todo, al que la entrega.

Estoy en un momento de mi vida donde agradezco todos los maestros y maestras que se han presentado para que aprenda de ellos, como dicen los terapeutas, sobre mí misma.

Es curioso entrar en mi mundo y encontrarme conmigo misma y sentir que todo está bien, que todo ha estado bien desde que nací, pues la vida me ha puesto pruebas sin límite en todos los ámbitos de mi vida; laborales, sentimentales y de pareja, de amistad, familia, compañeros de universidad, profesores…

Hoy le doy un toque de humor a todos mis demonios que se han enfrentado a esas personas que se han ido apareciendo a lo largo de mi vida. Tanto a las que se marcharon como a las que se han quedado a mi lado y apuestan por mi ser, sin tapujos y con toda la verdad por delante.

Dar las gracias por las risas, las sonrisas, las carcajadas, la envidia, la ira, los celos, el amor, la felicidad, la tristeza y un millón de emociones existentes en mi interior, así como su comprensión o escucha. Dar las gracias por el conocimiento compartido, los bailes, los viajes, las personas vividas…

Es muy difícil darse a conocer en esta sociedad tan demoledora por las prisas, la economía, la política y la búsqueda del poder; uno pisa al otro para conseguir lo que se desea.

Mis experiencias han hecho ser lo que soy, y agradezco cada uno de esos momentos incomprensibles, al principio, de mi parte y desde mi inconsciencia.

Mi mente es libre y mis actos han sido lo que he aprendido durante estos años. No me arrepiento. Me alegra saber que cada día expongo mi punto de vista y a quien no le guste, lo único que puedo hacer es aceptarlo y aprender de qué es lo que puedo mejorar y qué he hecho para que ocurran ciertas situaciones.

Es verdad que siempre he procurado hacer el menor daño porque, cuando se trata de heridas y traumas infantiles, es más difícil sobrellevar las relaciones personales. Aún así, agradezco a todas las personas que se han interesado por mí, las que han estado a mi lado, las que se alejaron en algún momento y volvieron sabiendo que yo era sólo un reflejo de sí mismos.

Agradezco todo el poder que mi mente (y la vuestra) tiene, pues sin ella sería una roca sin sentimientos ni cerebro.

Agradezco poder levantarme y saludar al sol aunque esté nublado, pues él siempre sale sin rechistar para calentarnos el día y darnos luz a tantos momentos tenebrosos que suceden en el día.

Agradezco seguir viva y contar con todo el fuego que llevo. Por eso escribo, para no olvidarme de lo intensa que es y ha sido mi vida y de que lo que ocurre es para que se cierren las heridas.

Así me lamo las heridas, las sonrisas y las dudas, desde el agradecimiento por todos y cada uno de los que me aportáis y habéis aportado un despertar, una apertura de ojos y de conciencia que me llevaré a la tumba feliz, de no haber sido una infeliz.

Con esto, haceros saber que no está de más dar las gracias y agradecer todo lo que la vida os está dando, porque lo que no os da no lo necesitáis, sólo necesitáis lo que llega para conocer y ser sabios del poder que hay dentro de vosotros mismos.

Buscad en vuestro interior y no tengáis miedo de expresar lo que sentís (evidentemente esto no se hace con todo el mundo), seguro que alguien estará para daros la manos y ayudaros a ver la verdad, siempre y cuando siempre tengáis voluntad de conocer.

Un abrazo, enredados.

Y que paséis unos bonitos días.

Sonríe.

Todo es perfecto.

@poetisaenredada (FB, IG, TWT)

Patricia López.

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Dar las Gracias

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He llegado a la conclusión que buscar la inspiración es pan comido. Ser escritora por inspiración me llena de textos, folios en blanco llenos de poesía y cuentos, con fecha y mi firma incluida; y una pila de libretas de diferentes tamaños, colores, grosor, etc.

Hoy he estado leyendo diferentes artículos y blogs en los que se habla de que para ser un buen escritor hay que tener una rutina y unas horas planeadas. Trato de entender y estoy totalmente de acuerdo en que cada escritor y escritora, tiene su hora clave y favorita para escribir. Mi necesidad de escribir a las 5.01 a.m. (todavía no he parado) viene dada para preguntar al mundo entero que: ¿aquellos que escribimos con una constancia inspiración deberíamos establecernos un horario concreto?

Desde hace poco tiempo, dedico muchas horas, cada día (menos cuando salgo a bailar), para organizar todas esas torres de letras que le enseñé a mi madre antes de montarme en un avión durante 13 horas. Casi se queda sin palabras cuando le dije: si me muero, publícalo. Y digo yo que algún día saldrá todo a la luz.

Al mismo tiempo, escribo en diferentes proyectos y no puedo dejar atrás mi cuarta libreta con la historia más bella y best que estoy escribiendo. Tampoco dejo aparte ni los poemas ni los versos (incluidos los de inspiración) y, por y para focalizar mi labor, acabo de leer en un artículo que lo debería de pasar todo a ordenador, digitalizarlo y, por supuesto, subirlo a la nube, ordenarlo, llevarlo al registro (cosa que hago online), etc.

Con mi amiga ilustradora, DreAlonso, más conocida como Drebujita o Majareta, hablo diariamente de esto puesto que estamos inmersas en un proyecto que hemos tenido que dividir en tres partes porque era muy extenso (en páginas). Cada vez que hablamos me dice que escanee una a una las páginas (otra idea más) y así no se perderá o borrará, aunque todo lo tengo escrito a bolígrafo.

La cuestión es: si yo tengo que organizarme y la inspiración tiene la llave de mi tiempo: ¿qué hago? ¿Qué hacemos aquellos que nos sentamos delante de un folio o libretas en blanco y no podemos parar? (A Andrea le ocurre con los dibujos).

He leído excentricidades divertidas de autores tales como Stephen King que no se levantaba del escritorio, fuese el día que fuese, hasta que no escribía 2000 palabras; o Agatha Christie que escribía en cualquier sitio; Victor Hugo que escribía desnudo; y ya, de beber café mejor ni hablamos porque Balzac escribía durante 15 horas seguidas, o Marcel Proust se alimentaba de café con leche y croissant (por ese camino me veo, a veces). Y sin olvidarme a Voltaire, tomando cada día más de 40 tazas de café (le pegaba fuego a la pluma).

Son personas que viven y han vivido por y para la escritura; la sienten en lo más profundo de su ser. Igual que todo tipo de libros, escritos y ciencia que tenemos hoy en día, las cuales, muchas de ellas, se han realizado incluso en una misma noche antes de ser ejecutada la persona (Évariste Galois, 1811-1832), matemático francés.

A lo que vengo con esta publicación es a exponer mis letras, mis dudas y mis preguntas ante un público y otros escritores y personas dedicadas al arte (no olvidemos a Beethoven) y, en definitiva, a aquellas personas que están en la misma situación y que, si además tienen familia y trabajo remunerado socialmente aceptado, no sé ni por dónde elegirles un horario y verlos disfrutar de su vida. ¿O acaso este ocio conlleva al disfrute por excelencia de la propia vida?

Quizás hayan pasado muchas horas escribiendo. Sólo sé que son las 6.00 a.m. y amanecerá, una servidora seguirá dándole a las teclas o terminando tinta de bolígrafo a quema ropa mientras mira por la ventana observando las montañas, cómo se mueven las nubes y cambian de color junto con el cielo …

… sin dejar que el tiempo estropee o se lleve en su barca mi inspiración.

Te animo a contar tu historia. ¿Y tú, cuándo te inspiras?

Un abrazo fuerte y emocionaros día a día. Vive y sé feliz.

Patricia López Castillo
@poetisaenredada

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Y tú, ¿cuándo te inspiras?

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poesía

O saltas en el momento o te empuja el tiempo.

Recorrimos las venas, limpiamos la sangre estancada,

las horas y la piel muertas

enterradas con un puñado de tierra.

Los pies confundidos volvieron locos a la locura;

Caminamos sobre el agua,

bailamos con las ganas y el miedo,

nos bebimos el veneno

y tragamos las cadenas

saltando sobre el pasado.

Tejimos nuestra piel, con piel

y me cerró los ojos.

Le lamí las heridas.

Cerré sus ojos.

Secó mis heridas.

Nos miramos en un espejo:

un abismo que cuenta horas infinitas;

un reloj agrietado por el tiempo.

@poetisaenredada [IG] [FB]

Patricia López Castillo

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escritos

Una mañana me levanté con la piel ardiendo. Unas pocas semanas antes estaba asustada, quizás, algunos meses antes, o años, no sé cuando y ahora no importa nada más que el día en el que vivo, el momento en el que estoy escribiendo esto y, por supuesto, el despertar de mi conciencia. Ella es la que me ha llevado a sacar el miedo escondido tanto tiempo atrás.

En la vida te ocurren cosas, cosas que quizás ni siquiera sabes que te están haciendo daño y huyes cuando realmente te estás ahogando. Te enseñan de pequeña o pequeño a que tienes que ser VALIENTE y que no debes o tienes, que tener MIEDO a nada ni a nadie. Ni siquiera te dan el derecho a LLORAR o a respirar y tienes que apretar los dientes fuertemente hasta casi hacerte sangre. Esta sangre se acumula en RABIA, pero sigues sin ser consciente porque es un estado normal: seguir adelante, pase lo que pase. TIENES, TIENES, TIENES, TIENES Y DEBES, PERO NUNCA SER, QUIERES, ELIGES…

En mi caso, me escondía por las noches para que no me viesen llorar y cuando la IRA se apoderaba de mí, empezaba a dolerme la barriga. Entre los síntomas: fiebre, infecciones de orina eternas, espamos estomacales, gases y cólicos sin sentido, o gastrointeritis que, para una niña de 7 años era insoportable e incomprendible. Después, la TRISTEZA se apoderaba de mí, me llevaban al médico y me daban pastillas. Del mismo modo, vomitaba para sentirme mejor y me quedé muy delgada, por allá entre los 11 a 13 años de edad. Nunca supe qué hacer y confiaba en mis padres.

Mis padres, mi padre. Todo lo que yo hacía era por mi padre; cada vez que él actuaba mal, se comportaba gritando a mi madre, a los empleados o a algún miembro de mi familia, a mí me recorría un calambre o latigazo de dolor que iba desde la garganta hasta mis gónadas, llegando a tener incluso irritación al ir al baño. Jugaba a enfermar porque yo sólo quería que las cosas estuvieran tranquilas, de hecho, yo era una niña muy tranquila y feliz conmigo misma. Cada vez que mi padre le levantaba LA MANO a mi madre, una infección; cada vez que le pegaba, una gastrointeritis; cada vez que la forzaba, imaginad dónde estaba mi dolor, al ver tanta rabia en sus ojos.

Ardía por dentro. Y aún sigo sintiendo eso que me causó tanto dolor, pero ahora soy consciente de ello. Recuerdo que iba corriendo a salvar a mi madre llorando y mi padre me cogía de los hombros y me zarandeaba diciendo: ¡que no llores! ¡Las niñas fuertes y valientes no lloran! Y de aquí, de nuevo al médico, con un desmayo en el suelo.

Así mi vida se fue desarrollando en un bucle continuo que consistía en ayudar y salvar a los demás, o llegar a enfermar, sin querer, para que las cosas se calmasen. Y todo lo provocaba mi mente, mis pensamientos y dejaba que me llevasen hacia ese lugar. ¡Yo no sabía que ocurría! ¡No sabía gestionar tantas emociones y problemas en aquel entonces! Por el mismo motivo, la menstruación me vino más tarde y mi desarrollo se vio afectado; las reglas eran muy fuertes y siempre tuve problemas de pérdida de conciencia; el dolor y el estrés, por siempre, estaría conmigo en cualquier situación o problema, y, lo que es peor, mis desmayos en iban a dejarme en shock cada mes, incosciente por unas horas.

Esta historia se puede desarrollar más, aún, de hecho esto sólo es una parte de lo que viene después y del gran final que le espera, que me espera.

Ahora, después de ser consciente y seguir trabajando día a día con ello, lo único que quiero, como parte de la docencia que soy, es ayudar a paliar este tipo de situaciones a los infantes, desde una educación en valores, en comunicación y desde los sentimientos para que ellos se sientan seguros, ya que, el día de mañana (que ya muchos apuntan maneras) sepan gestionarse aceptando la realidad sin avergonzarse de ello. Además, es un tema en el que estoy investigando junto con otras personas especialistas.

Aprovecho para comunicarles a los padres y madres que valoren cada uno de los dolores de sus hijos y que los escuchen, que no los dejen solos y los cuiden de forma afectiva, al mismo tiempo que se informen, aprendan y tengan la mente abierta a este tipo de situaciones, sean las que sean y vengan, incluso en un ambiente laboral (otro tema que desarrollar).

Por úlimo, también aprovecho para decir que hay que diferenciar entre cuidar a los tuyos y salvarlos. Entre amarlos y protegerlos a meterlos en una burbuja para que no vean la realidad. Del mismo modo, tal y como llevo haciendo algunos años, más en los últimos meses, es apoyar a toda la gente a conocerse, a investigar en su vida y a ser conscientes, a abrir la mente desde el DESPERTAR DE LA CONCIENCIA, tan poco valorado.

Y como no somos robots, esto nos hará libres, aunque al principio, DUELA, llegará la calma, la playa, el sol, la luz después de un túnel oscuro y serás más feliz, te lo aseguro, tú, lector que me lees en silencio y ya estás sonriendo porque también hay que llegar al TODO POR MÍ, para estar agusto contigo y aceptar que vivimos una sola vida y no estamos en ella para malgastar el tiempo que se nos ha concedido, sino para DISFRUTAR siendo conscientes, y permiendo ser en cada momento parte de esas EMOCIONES que nos enseñaron a esconderlas.

Y todo por ti, dejando de ser yo, hasta volver a apostar por mí, porque hoy me queda claro que sin mí no estaría aquí.

Espero vuestros mensajitos: Besos de Lopina,

Patricia L.Castillo.

1/junio/2019

Todo por ti; todo por mí.

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Cuantas veces habré escuchado esta contestación, cuántas.

La primera vez fue cuando empecé a bailar al son de la música. Veía en la televisión a las atletas saltar a metros imposibles, nadar a velocidad inhumana, competir en grupos acrobáticos, en bailes de hip-hop ( y, en general, todo tipo de música); y, entre todos los deportes y actividades de ocio al aire libre, el deporte artístico. ¡Qué bonito fue ver a Elena Gómez ser la primera española, campeona de gimnasia artística!

Aún recuerdo que cuando era pequeña mi alimentación se basaba en: “come que no se sabe qué pasará mañana”. Nacida a primeros de los años 80, mis abuelos habían vivido una guerra y mis padres… una guerra entre ellos.

Yo era “gordita” y no digo que le quite importancia, sino que estaba en pleno desarrollo y considero que es una etapa que viví con mi peso, pero mi cuerpo era ágil y atlético; me gusta llamar a las cosas por su nombre, y sí, en aquellos años, concretamente de los 8 a los 11 (más o menos) tenía la cara redonda de un pan rico, o una torta exquisita, y es que, sinceramente, me gustaba comer, me gusta, y me gustará siempre.

El problema empezó cuando la primera vez dije en mi casa que quería ser, y dedicarme a bailar y al arte, a enseñar y ser “profe” de Educación Física, algún día. En aquella época, y ahora también, quería conocer y practicar todos los deportes posibles, pero tuve un handicap, un intruso que me hizo caer en comer y dejar de hacer deporte en un poco tiempo; mi padre. No hay otra cosa que recuerde que me duela más: “tú estás gorda, no puedes hacer deporte”. ¡Yo era una niña! La figura más importante de mi vida me había roto el corazón, el alma, la dignidad…

A pesar de mi pena nunca dejé de creer: me escondía en mi cuarto a bailar y simulaba bailes con cintas de patinaje artístico, me compré unos patines y creía ser uno de los cisnes de Tchaikovsky, interpretados en algún teatro, entre otras ilusiones.

Un día me llamaron para bailar en un grupo de Alcalá la Real. Mi profesor me hizo unas pruebas antes y sí, querían que yo fuera una de las bailarinas. ¡Siempre fue mi sueño! Pero no, no hubo manera. Yo estaba demasiado gorda (mentira) y mis padres demasiado peleados para ocuparse de la felicidad de su hija. No les reprocho nada, tan sólo fueron malos momentos, pero a mí me arruinó una trayectoria recta.

Sinceramente, no cambio mi rumbo a día de hoy. Sé que he aprendido muchísimo y,  a pesar de todo, siempre fui profe de baile, bailé, hice deporte y, de hecho, me dedico a ello a día de hoy y seguiré difundiendo los valores que ofrece una actividad física y psíquica, al mismo tiempo artística de lo que es el movimiento del cuerpo y su expresión.

Hoy he acabo mis últimas prácticas de Cuarto Grado de Educación Primaria y he visto como mis alumnos y alumnas de sexto, aunque ellos no sean conscientes, les brilla los ojos, la sonrisa y las ganas de bailar. La gente no es consciente del efecto tan grande y favorecedor que tiene la música y la expresión corporal y, los maestros y maestras, junto con otras áreas, estamos cada día inventando para que los alumnos progresen desde su interior y puedan expresar lo que sienten.

También, dejar claro que los niños, con el fútbol y otros deportes más cooperativos, pueden ser entrenadores y, algún día, quizás, les guste enseñar como a mi tutor y a mí todo lo que conlleva educación física (más allá del físico y del fútbol), pero… ¿Y las niñas? Esas, que como yo les gusta enseñar e incluyen la expresión corporal en sus vidas… ¿Por qué guiarlas a otras cosa si lo que les gusta es correr, saltar, subir por montañas, bailar o, darle patadas a un balón?

Hay muchos puntos de vista en este tema. Muchos párrafos sin terminar. Muchas niñas con sueños, y niños, que también les gusta bailar y la sociedad les ayuda a “ser machotes”. Hay mucho que trabajar y, el principio está en no etiquetar, en no discriminar, en no tachar de no tú porque… Hay que ver la posible evolución de cada individuo y enseñar a que unos, seremos mejor en unas cosas, y, otros, en otras. A que unos nos desarrollaremos más en algo que en otra cosa, y viceversa, pero, NUNCA, NUNCA, NUNCA, OLVIDAR, QUE TODOS TENEMOS ACCESO A SER Y A CONOCER, A PROBAR Y A HACERLO DE LA MEJOR FORMA, A DIVERTIRNOS CON LO QUE NOS GUSTA, A LLEGAR A SER LO QUE QUEREMOS SER, Y, SOBRE TODO, A QUE LOS LÍMITES ESTÁN EN LA SOCIEDAD, Y, A VECES, LLEGAN A NOSOTROS DE QUIEN MENOS NOS ESPERAMOS.

Añadir, por último, que he hecho todo tipo de deportes, soy profesora de aerobic, bailes, etc., y no se me ha resistido ningún baile ¡incluso cumplí mi sueño de bailar en los escenarios! Además, tuve la oportunidad de vivir una temporada fuera de España en una de las mejores universidades de la rama de Deportes. Ahora, termino mi carrera con una de las especialidades de mis sueños: docencia en la rama de Educación Física. ¿Es posible cumplir tus sueños a pesar de que alguien te los aplaste?

Con Amor, espero vuestros mensajes.

Pd: Gracias a tod@s los que han estado.

@poetisaenredada

Patricia L-Castillo

23-05-2019

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Papá, quiero ser profesora de Educación Física: “Tú no puedes, eres una niña”.

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Camina conmigo.

Un día como hoy, me levanto muy temprano, muy de mañana de estudio o de inspiración, y observo cómo la gente espera en la parada de autobús.

Mientras hago café, del dormitorio a la cocina, pienso: -cuántas veces esperamos en paradas que no nos llevan a ningún lugar-. Estamos acostumbrados a esperar, a recibir, a tener expectativas y a desear cosas para llenar huecos en nuestro corazón. Sin pensar, por la cultura en la que vivimos y porque nos lo exige nuestra educación de forma ilegítima, actuamos en contra natura y no vemos lo que está pasando en nosotros como seres de la misma naturaleza.

Somos seres naturales y encontramos un abismo entre lo que es y lo que debe ser. Nos paramos a pensar demasiado en las cosas y perdemos el tiempo imaginando lo que puede ser, llegando a un estado ansioso o, de la misma manera, nos aferramos a un pasado que fue, no aceptamos que fue (como fuese) y que es una etapa nueva; el nuevo día.

Vuelvo a la cocina y empieza la claridad entre las nubes. Abro la ventana para refrescar mi piel y vuelvo a pensar: -él no pregunta si quieres que esté o no, como la noche, por ejemplo- simplemente llega y te saluda despertándote de tu letargo e intenta darte todo su esplendor, en toda su esencia. El día te ayuda a verte y es parte de ti. Realmente, se puede empezar a ser consciente de que un día, quizás, no puedas disfrutar de los momentos que has vivido hasta hoy, y por supuesto, los que están por llegar. Nos aferramos a un sentimiento, a una persona, a cosas para llenar el vacío de la incomprensión sin comprender que todo es mucho más fácil.

El éxito está en la sencillez. Y a veces, con tanto ruido mundano y mentes empobrecidas, pecamos en la espera oportuna de la deseada llegada de algo, no sé el qué, pero de algo que nos haga momentáneamente felices. Y ahí está el error, el momentáneo suceso que esperamos, y al final, nos desesperamos, porque bien sabéis que “el que espera, se desespera”. No hay paciencia para escuchar los pájaros cuando cantan al amanecer, o escuchar tu propio latido en ese silencio tan asombroso y fascinante, y tan lastimoso, en ocasiones cuando nos centramos en la soledad y el vacío, en vez de elegir el pensamiento propio del despertar, de nuevo, y saber que tienes otra oportunidad de ser.

La clave está en sentirte para sentir. En vivir y levantarse un día diciendo que ya no vas a permitir seguir cansado o cansada de una situación que te ha comido, remordido, removido y revivido la inconsciencia años, evidentemente, sin ser consciente. Un día te tienes que levantar y decir, voy a disfrutar de los míos, de mi día a día, de mis quehaceres, de mi trabajo (si me hace feliz, realmente), y de mí, porque para eso estamos en el mundo, para llegar a ser y no complicarnos la vida. ¡La sociedad es demasiado complicada! El sistema, en todos sus puntos, económico, social, político, etc., en el que estamos inmersos nos tiene atrapado el pájaro azul del que escribía el gran maestro, Rubén Darío. Y con esto, digo que cada uno es artista en su propio tema, y que todos tenemos que aportar algo positivo, siempre y cuando nuestro pensamiento lo llevemos a actuar desde ahí, aunque pesen los días en los que peleamos por Ganarnos la Vida.

¡Y la naturaleza te invita a ir de la mano con ella!  ¡Formamos parte de ella, somos ella, y moriremos en ella, hasta volver a ser parte de ella!

¡Qué curioso! Nos invita a ser, porque somos lo que somos gracias a ella.

Olvidamos la Paz y hacemos la guerra día a día, y, muchas veces, repito, sin ser conscientes. Nos echamos la culpa de los “errores” que erróneamente son juzgados por el juicio de la popularidad y por una creencia sumergida en que somos pecadores del mal, y del bien,” pero del mal, mucho”.

El café se me ha enfriado y el hombre que esperaba, se cansó de esperar. Ahora deambula por la estación esperando el bus que lleva más de media hora arrancado. Sabe que se irá a algún lugar, y, quizás, lo estén esperando. Con esto no digo que sea ni malo ni bueno esperar, tan sólo analizo que en la espera eterna, en la psiquis de que ocurra lo que necesitamos, en el duelo patológico de un problema, no está la solución. Está la salvación de abrir los ojos y ser consciente de que la vida es muy corta y le estamos dando paso a la muerte que nos espera tan feliz como nuestro nacimiento.

Quizás debemos empezar a darle rienda suelta a movernos con nuestros pensamientos más positivos, conectados con nuestro corazón. Levantarnos, y dar pasos, y recordar que un día aprendimos a caminar y que nos hacía ilusión recorrer todos los caminos posibles.

Feliz día.

Patricia López-.

@poetisaenredada

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¿Holoceno o Nueva Era: Antropoceno, “Edad de los Humanos”? Investigación en el aula.

Desde la pregunta: ¿Por qué y para qué es necesario cambiar de nombre la época actual? Surge la hipótesis y la reflexión actual.

Los cambios geológicos que se produjeron en el Holoceno datan de poco más de 11.700 años, con el deshielo y la subida del nivel del mar, ocurrido de manera natural. Es por esto que el cambio de pasar de una época a otra no debe enfocarse en una cuestión sólo etimológica, sino que hay que darle un uso común, desde la razón, introduciendo el tema a partir del origen del hombre y la acción actual que produce sobre el territorio, pues es el que amenaza la naturaleza, la destruye y modifica, o la recupera, según hábitos de conciencia y buenas prácticas o acciones que descontrolan el ciclo natural de las cosas.

Sería muy interesante empezar con una visión educativa, poner en práctica el sustantivo y su contenido a los más pequeños, pasando por la retroalimentación de los adultos que han vivido ambas épocas. Enseñar y aprender a cómo podemos influir e influimos en nuestra Tierra, el daño que producimos con la contaminación, con la tala masiva de árboles, desde la sobrealimentación y consumo masivo de carne, o la educación para la convivencia en la biodiversidad, tanto en valores como en exprexiones y sentimientos, entre muchos otros a tratar; todos y cada uno de estos sucesos o factores que promueve la mano del hombre están repercutiendo en la forma de vivir de todos los seres vivos, incluyendo los seres humanos.

Asimismo, se llega a la reflexión de proceder al registro del Antropoceno para avanzar en este mundo tecnológico y con prisas. La educación de cada uno de los habitantes que poblamos la Tierra puede repercutir en la sociedad de manera positiva; conocer que somos parte de la naturaleza y cuidarla como lo más preciado que nos ha dado la vida; entrar en una época de vida, de nueva vida para todos y por el progreso y la creación de la Paz y la Humanidad.

Por ello, basarse en que se siguen derritiendo los glaciares (una cuestión entre varias) infravalora el Holoceno y no le da la importancia óptima a la “Nueva Era”. Se debe estudiar, conocer, investigar, hablar, comunicar, inventar y crear nuevas estrategias desde lo que ocurre: darles respuestas a los “por qués” (las guerras, la violación incansable de los Derechos Humanos, la destrucción de nuestros ecosistemas, la privaticación de la educación y la salud, las enfermedades raras y  de nuevo siglo o la necesidad del oxígenos a partir de los árboles…) para concretar y buscar respuestas que solucionen este tipo de problemas. Del mismo modo darle valor a los “para qué” se deben realizar prevenciones y todo tipo de actividades que ayuden a vivir mejor.

Desde mi conocimiento, una propuesta pedagógica con una metodología enfocada en cómo ayudar y formar a las personas a comprender la historia y el paso de una época a otra puede salvarnos de la situación en la que vivimos, renovarnos como seres humanos y no seguir estancados en el pasado.

Patricia López Castillo.

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