Rodeando mis huellas

Siempre estaré, con mis manos sujetando tus lágrimas, con mis labios besando tus mejillas doloridas, con tus arrugas envueltas en llanto y sumisas del amor que te ilumina.

Estaré rodeando tu corazón para que pueda volar tan alto como tu alma te lo pida. Fabricaré una cajita de sentimientos para que no los pierdas. Cogeré tus manos cuando tiemblen del dolor. Haré una canción con los retales de tu vida, para que no olvides lo que viviste un día. Te regalaré todos los poemas que mi cabeza escriba para ti y beberé del tintero las palabras que espero, mientras las recito al viento, entre la gente, en bares donde el mundo me lleve, para que vuelen contigo cuando estemos lejos.

Cruzaré las calles por donde pisas, sin saber si pasé, pasaste, pasamos, o un día recorrimos juntos entre risas. Hablaré con la noche, con mi bolígrafo discutiré si los sueños no se cumplen y me haré amiga del tiempo que regalé un día para ti.

Me fundiré con cada poro de mi piel que te grabó a fuego en cada mirada, dormiré con lo que te di, con lo que me diste, y con lo que quién sabe que pudo o podrá ser. Pero viviré entre bambalinas y abrazos a cada segundo de quien quiera quedarse a mi lado, para no perder la constumbre de encontrar el camino correcto, y si me pierdo, mis pies caminarán sobre el filo de mis huellas.

Patricia López. 7-12-15

Rebelarse o relevarse

La duda de un sortilegio
trazado ante la luz de la vela,
ilumina tus pestañas.
Las sombras se elevan
con el sonido de un bolígrafo enfurecido,
correteando por las líneas de un cuaderno
sin pedir permiso a la noche.
Trozos del insomnio
provoca los ruidos perennes;
enjaulados en el silencio,
testigos del frío oscuro
que entra por la ventana,
mecidos al compás de un garabato,
de las hojas de una libreta abierta
que se pasan con el viento,
mientras los grillos,
le cantan a la tinta pausada.

Y una puerta tiembla de un portazo.
El miedo se acobarda
camino hacia un horizonte perdido
y tapan el porvenir de una mente
y las lenguas hablan sin sentido,
desprenden su reflejo sumiso
y divisan un dedo dictador
que sentencia la verdad:
Una historia sin venir a cuento,
repleta de historias vendidas
con un argumento
de sueños que aún son posibles,
siempre y cuando tú no elijas,
y se impongan a las trampas de las leyes.

P.López 15-09-15