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Fachada Escher en Madrid

Turismo matemático

La reconstruida fachada de la casa en Conde Romanones número 14 de Madrid, cercana al metro de Tirso de Molina, ha utilizado la Metamorfosis de Escher como modelo.

Estamos ante un bello homenaje al pintor holandés que utilizó la perspectiva matemática, la geometría hiperbólica y los trampantojos para configurar una obra siempre interesante. Los mosaicos de la Alhambra dejaron una huella imborrable en Escher que decidió recrear en pleno siglo XX la representación del espacio en el plano.

No hace mucho que Madrid acogió en los depósitos de agua de la plaza de Castilla una impresionante exposición del Museo Escher del que ya hablaremos.

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Guardar para ser una calavera feliz

El hombre se empeña en ahorrar para tener un poco de plata “por si pasa algo”. Estamos fundiendo nuestras energías y nuestra vida en un montón de “por si acaso” que no traen nada más que angustia elaborada por un sistema de “voces disciplinadas” que te indican lo que tienes que hacer y lo que no.

Cuando hablo con las personas sumergidas totalmente por la laboriosa actividad de la venta y el comercio, sufren. Son personas que a lo único que aspiran es ver cada mes su nómina (incluso algunos la revisan muy detalladamente), y cuando digo muy es “muy mucho”. Empezaron hace mucho tiempo a trabajar, algunos con estudios superiores o de universidad y otros sin estudios, que entraron a trabajar sin saber nada y hoy, saben lo que pueden y hasta donde llegan. Viven del día a día, se sostienen de una economía insostenible en manos de personas que lo quieren todo hecho y les exigen más de lo que su tiempo les permite, dejando atrás momentos con los amigos, con la familia y consigo mismos.

Cuando miramos las nóminas, todos comparan, preguntan, saltan de alegría y hablan de supuestos ahorros mensuales disparatados y demasiado, a mi parecer, con cantidades desorbitadas. Y que conste con todo esto, que opino que hay que ahorrar para imprevistos posibles, pero yo no quiero que llegue el día de ser un cuerpo sin vida que ha dejado su dinero en el banco y sea una “muerta con dinero”. Porque después del viaje, que es la vida, las cosas cambian y no vas a llevarte nada más que los recuerdos y las experiencias vividas.

Hoy me pregunto al escuchar que hay que ahorrar para vivir en una residencia: ¿ese es el final que quieren para su vida?

PD: Vivir caminando es una opción muy acertada.

Patricia López. 07/01/16

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De corazón de viento y metal.

Siempre camina por las noches porque su camino es el derroche para sentirse vivo en cada rincón de su soledad. Y se despide con un abrazo por abrigo y saca un beso del bolsillo del pantalón que guarda, para no perderse en los labios de la verdad.

Pero el nació despertando al mundo con un silvido en sus labios. La música rodeó su piel y sentirse vivo no era más que otra parte de su cuerpo. Al nacer sus rizos perfectos supieron que se enredarían entre versos y notas, y que dejaría sus huellas en cada amanecer.
Es un hombre que con el latido de su corazón lee entre partituras, sin armadura, y en clave de sol, alterando cada nota que lo necesite. Simula un carácter versátil: una tesitura con pocos pistones, con sonidos suaves y dulces, pero también ásperos y duros. Sus palabras son de metal que arrastra el viento, llevándolo a conocer sus antepasados poseídos por un cuerno de caza.

Esta su historia: se enrolla en sí mismo en su raza y sus raíces, enlaza sus suspiros que suben por un tubo estrecho encontrando perfecta la simetría de sus manos. Y me quedo perpleja, siguiendo con mis ojos su sinfonía, lentamente, para encontrar sus temores que lo definen en una campana de donde salen las melodías de los dioses. Y para llegar a su boca no hay más salida que agarrar su cuerpo con delicadeza y presión, deslizarse por su mejilla hasta que sienta que empieza su turno, y emita al exterior lo que siente en una canción.

Patricia López / 8-12-15.

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¿La soltería te hace volátil? Apto para hombres y mujeres.

Hoy me he reído un montón con los cómics de “historia de una volátil”. Cuando veo las fotos lo primero que me viene a la cabeza, son mis amigas. Después, todas las mujeres del mundo que pasan o han pasado por mi vida y que están cerca de los 30 años, o ya los han cumplido, incluso los superan, y por supuesto sin olvidar, a los hombres que han visto las tiras cómicas.

Tengo amigas más pequeñas que yo, más grandes, con novio, con novia, sin hijos, con hijos adoptados, con perros, con gatos, con hamster, agapornis, casadas… Algunas ya tienen un hijo, aunque otras tienen dos y un tercero de camino. Siguen siendo las señoras, a pesar de no haber alcanzado la “edad maldita” y no verse afectadas por ella, ya que están felizmente “emparejadas”, que a mi entender, es un nombre feo, y hace de la libertad una mera palabra sin significado. Es por esto que ellas, y ellos, afirman que no les llegará la temida “crisis de los 30” y nos consuelan a los que estamos “volaitos o loquitos” de que el momento que estamos viviendo ahora, es el mejor, nuestro mejor momento para aprovechar nuestra vida, nuestro cuerpo y cuidarnos (que a esta edad ya es un reto) que ellos, si puedieran, lo hubiesen hecho también. Entonces ¿cómo tomarnos esto? Algunos “agentes externos” a esta situación y sobre todo si no les concierne ni en parentesco ni en ningún vínculo afectivo pensarán que son celos, envidia, o algo parecido. En este apartado me rindo por pensar que es amor hacia nosotros con una pizca de compasión, pero siempre sin maldad, y traspasando las fronteras de lo incondicional. Porque un amor así, a pesar de que algunas veces empiezan a surgir diferencias de pensamiento, es difícil de explicar. Con los amigos están los momentos de lágrima fácil y de carcajadas en los pies. Y esto, no lo paga nadie con una sucia moneda. Porque el amor es puro, venga de donde venga. Y los solteros, tenemos suerte de tenerlo así también, porque es amor que también te llena. Y lloras como una “descosía” cuando tu amiga más pequeña se casa (no por envidia) sino porque para ella es su felicidad. Y vuelves a mirar al cielo respirando, cuando se casa otra, y cuando tienen un niño, y los ves juntos y piensas -es feliz, me hace feliz-.

Así somos los que estamos en esta fecha, a día de hoy, “chiflados” ante una sociedad arcaica y llena de complejos. Y estos complejos, intentan tatuárnoslos en la piel de tantos hombres y mujeres que cada día luchan por su futuro, y que son felices a su manera. Que la vida les ha dado un tiempo distinto, un saber distinto, y un conocer o una visión de manera diferente a raíz de experiencias y situaciones vividas de otro modo. Y yo os pregunto: ¡Qué mas da si estás soltero o soltera! ¿Acaso no hemos vivido? ¿Acaso hay que arrepentirse y postrarse ante una cruz divina pidiendo perdón por vivir? Simplemente vive y sé feliz contigo mismo, y algún día habrá alguien  de quien no puedas despegarte ni un momento o simplemente vivas contigo y con el mundo. ¿Y eso cómo se consigue? Con la libertad. Sin la posesión. Con el amor. Sin miedo a amar y tirándote por el puente de su corazón siempre que lo veas aparecer.

Recuerdo pasar horas enteras aconsejando (quién era yo) a mis amigos, sin preocuparnos de qué sería de nuestras vidas. Y de ahí hasta hoy: son unas madres “volátiles” pero valientes, unos padres con “dos dedos de frente” a pesar de sus éxitos y fracasos, con pañales en los bolsillos, tostadas para su pareja y un zumo de naranja, por si alguna “lagrimita” cae. A ellas, no les falta un pintalabios rojo en su bolso para recordarse a sí mismas quienes son, y ellos, se recuerdan a sí mismos con un buen afeitado o una barba al “gusto” para no perder el rumbo. Ese mismo consejo ronda ahora alrededor de los que vivimos solos y estamos en la soltería; ser como uno es depende de muchas cosas y no vamos a cambiar, sino mejorar día a día para ser mejor persona.

En normas generales, al parecer y a día de hoy, todas las mujeres solteras a partir de 30 años y todos los hombres solteros, tienen “tara”. O sea, que somos la estirpe que se perdió en la sociedad por dos motivos (que siempre son los mismos): nos quieren emparejar con cualquiera porque nos vamos a quedar “solos” y “moriremos en la penumbra de la vejez”.

A partir de aquí, vienen los análisis, los pros, los contras, el estatus, a qué se dedica, qué hace en su vida privada, es “buen partido”, la música que le gusta, si hace deporte, si tiene casa, recompensa… ¡Basta ya! No somos conejillos de indias, y me niego a que nadie me investigue como si lo fuera. Es más, todos tenemos que negarnos. El ser humano tiene una tendencia fascinante e inevitablemente caótica para encontrarle respuestas a estas preguntas. Somos capaces de averiguarlo todo, hasta dar en el clavo, para luego salir por patas porque me da “vértigo” conocer más, a esa clase de mujer o esa clase de hombre.
Señores de este mundo, no podemos pretender que con la vida que llevamos, seamos “ángeles” y estemos todo el día “sonriendo a la nada”. Ni podéis prentender que todo el mundo nos “caiga bien”, que no nos molesten los “malos modales”, que corrijamos palabrotas o incluso faltas de ortografía. Suena a pedantería -dicen-. Pero ¿qué hacemos? Hombres y mujeres del mundo: ¡qué hacemos! A todos se nos escapa un “vientecito” (bello nombre para un pedo). Las mujeres, “Sí cagan”. Todos nos levantamos con los pelos alborotados (unos con más y otros con menos). Hay días que incluso no nos apetece hablar o no callar (que también sucede), al igual que a los hombres. Y que sí, se arrascan los “cataplines” cuando están solos y algún día, ¡lo harán delante de nosotras! Que nosotras soltamos pelos en el lavabo (hay que recogerlos), que ellos dejan la taza del váter lentada, y así, puedo estar poniendo ejemplos hasta que me muera, pero no sin preguntar, ¿es que no hay cosas más importantes?

Nos pasamos las veladas, citas, o “tapeos” intentando sólo, caer bien a la otra persona, cuando sabemos sinceramente, que va a llegar el momento (si llega), que te van a conocer tal y como eres, y como dice mi madre “quien nace lechón, muere cochino”. No podemos estar todo el día “agradando” al personal. Somos lo que somos, y eso es lo bonito, lo natural. Digan lo que digan, eres como tú solamente puedes ser. No hay nadie así, si te gusta la música punk, pop, rock, etc., te gusta esa, sino te gusta ir a la montaña, no te gusta, no intentes agradar. Si algo no te gusta, no te gusta y punto. Porque el amor (eso creo yo) se basa en la complicidad, el aprendizaje juntos y la comprensión mutua. En definitiva: hay que recrearse más con la sinceridad y tomarse la vida más en “serio” con la verdad por delante y una sonrisa por bandera.

Pd: ¿El soltero/a es una especie en expansión? (Otro capítulo en wordpress)

Patricia López. 03/01/16

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Corazón en paro.

Me habla, me mira, se divierte, juega entre los huecos de su piel conmigo y lee entre pasiones y suspiros. Llora en la calle cuando se siente solo, busca trabajo, su misión es el amor.

Pelea por ser el primero, pero no pisa a los demás.
No tiene nada que esconder, sólo enseña a quien se lo pueda merecer.
Se mantiene vivo con la humildad y resiente la mentira.
Busca la verdad entre el barullo de la gente:
se sienta con una copa en la mano para alegrarse
y pensar que no está todo dicho, y que aún queda camino por andar.

Abre sus ojos al mundo, su mente la mantiene viva con experiencias vividas. Hoy trabaja, mañana no lo sabe, y por eso cuida cada detalle de quien se le acerca. Se deja besar, pero no por cualquiera, y avanza hasta ti sino lo torturas, ni se baña en penas. Lleva sonrisas en los bolsillos para pagar los latidos que llevas en tu pecho, y le cuenta al mundo las carcajadas que regalas con los pies.

Pero se para. Al oír esas palabras.
Se para al pensar. Se para para sudarte y se derrama cuando está cerca de tu piel. Se para cuando la brisa perfecta de la mañana le despierta y el sol calienta las sábanas. Se para cuando te respira. Se para sin ti.
Y se para con los miedos. Y revisa la visa y enciende el llanto del ayer: voló en un sueño a los rincones más poéticos, a las manos más calientes, y a los besos más certeros.

El trabajo de su vida, está por llegar si lo contratan de cuando en cuando.
Se levanta y se mira al espejo, frente con frente:

“corazón en paro, busca un trabajo remunerado que le haga pagar las deudas que prometió: amar para siempre”.

 

Patricia López / 8-12-15.

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