Dar las Gracias

Una mañana, de repente, amanece y me dan ganas de dar las gracias a la vida por todo lo que me ha sucedido hasta el día de hoy. Dar las gracias se está perdiendo en muchos aspectos de la vida, y hoy quiero hacerle un homenaje.

Nos olvidamos que es una palabra que todo el mundo agradece y que siempre saca una sonrisa al que lo recibe y, sobre todo, al que la entrega.

Estoy en un momento de mi vida donde agradezco todos los maestros y maestras que se han presentado para que aprenda de ellos, como dicen los terapeutas, sobre mí misma.

Es curioso entrar en mi mundo y encontrarme conmigo misma y sentir que todo está bien, que todo ha estado bien desde que nací, pues la vida me ha puesto pruebas sin límite en todos los ámbitos de mi vida; laborales, sentimentales y de pareja, de amistad, familia, compañeros de universidad, profesores…

Hoy le doy un toque de humor a todos mis demonios que se han enfrentado a esas personas que se han ido apareciendo a lo largo de mi vida. Tanto a las que se marcharon como a las que se han quedado a mi lado y apuestan por mi ser, sin tapujos y con toda la verdad por delante.

Dar las gracias por las risas, las sonrisas, las carcajadas, la envidia, la ira, los celos, el amor, la felicidad, la tristeza y un millón de emociones existentes en mi interior, así como su comprensión o escucha. Dar las gracias por el conocimiento compartido, los bailes, los viajes, las personas vividas…

Es muy difícil darse a conocer en esta sociedad tan demoledora por las prisas, la economía, la política y la búsqueda del poder; uno pisa al otro para conseguir lo que se desea.

Mis experiencias han hecho ser lo que soy, y agradezco cada uno de esos momentos incomprensibles, al principio, de mi parte y desde mi inconsciencia.

Mi mente es libre y mis actos han sido lo que he aprendido durante estos años. No me arrepiento. Me alegra saber que cada día expongo mi punto de vista y a quien no le guste, lo único que puedo hacer es aceptarlo y aprender de qué es lo que puedo mejorar y qué he hecho para que ocurran ciertas situaciones.

Es verdad que siempre he procurado hacer el menor daño porque, cuando se trata de heridas y traumas infantiles, es más difícil sobrellevar las relaciones personales. Aún así, agradezco a todas las personas que se han interesado por mí, las que han estado a mi lado, las que se alejaron en algún momento y volvieron sabiendo que yo era sólo un reflejo de sí mismos.

Agradezco todo el poder que mi mente (y la vuestra) tiene, pues sin ella sería una roca sin sentimientos ni cerebro.

Agradezco poder levantarme y saludar al sol aunque esté nublado, pues él siempre sale sin rechistar para calentarnos el día y darnos luz a tantos momentos tenebrosos que suceden en el día.

Agradezco seguir viva y contar con todo el fuego que llevo. Por eso escribo, para no olvidarme de lo intensa que es y ha sido mi vida y de que lo que ocurre es para que se cierren las heridas.

Así me lamo las heridas, las sonrisas y las dudas, desde el agradecimiento por todos y cada uno de los que me aportáis y habéis aportado un despertar, una apertura de ojos y de conciencia que me llevaré a la tumba feliz, de no haber sido una infeliz.

Con esto, haceros saber que no está de más dar las gracias y agradecer todo lo que la vida os está dando, porque lo que no os da no lo necesitáis, sólo necesitáis lo que llega para conocer y ser sabios del poder que hay dentro de vosotros mismos.

Buscad en vuestro interior y no tengáis miedo de expresar lo que sentís (evidentemente esto no se hace con todo el mundo), seguro que alguien estará para daros la manos y ayudaros a ver la verdad, siempre y cuando siempre tengáis voluntad de conocer.

Un abrazo, enredados.

Y que paséis unos bonitos días.

Sonríe.

Todo es perfecto.

@poetisaenredada (FB, IG, TWT)

Patricia López.

Y tú, ¿cuándo te inspiras?

He llegado a la conclusión que buscar la inspiración es pan comido. Ser escritora por inspiración me llena de textos, folios en blanco llenos de poesía y cuentos, con fecha y mi firma incluida; y una pila de libretas de diferentes tamaños, colores, grosor, etc.

Hoy he estado leyendo diferentes artículos y blogs en los que se habla de que para ser un buen escritor hay que tener una rutina y unas horas planeadas. Trato de entender y estoy totalmente de acuerdo en que cada escritor y escritora, tiene su hora clave y favorita para escribir. Mi necesidad de escribir a las 5.01 a.m. (todavía no he parado) viene dada para preguntar al mundo entero que: ¿aquellos que escribimos con una constancia inspiración deberíamos establecernos un horario concreto?

Desde hace poco tiempo, dedico muchas horas, cada día (menos cuando salgo a bailar), para organizar todas esas torres de letras que le enseñé a mi madre antes de montarme en un avión durante 13 horas. Casi se queda sin palabras cuando le dije: si me muero, publícalo. Y digo yo que algún día saldrá todo a la luz.

Al mismo tiempo, escribo en diferentes proyectos y no puedo dejar atrás mi cuarta libreta con la historia más bella y best que estoy escribiendo. Tampoco dejo aparte ni los poemas ni los versos (incluidos los de inspiración) y, por y para focalizar mi labor, acabo de leer en un artículo que lo debería de pasar todo a ordenador, digitalizarlo y, por supuesto, subirlo a la nube, ordenarlo, llevarlo al registro (cosa que hago online), etc.

Con mi amiga ilustradora, DreAlonso, más conocida como Drebujita o Majareta, hablo diariamente de esto puesto que estamos inmersas en un proyecto que hemos tenido que dividir en tres partes porque era muy extenso (en páginas). Cada vez que hablamos me dice que escanee una a una las páginas (otra idea más) y así no se perderá o borrará, aunque todo lo tengo escrito a bolígrafo.

La cuestión es: si yo tengo que organizarme y la inspiración tiene la llave de mi tiempo: ¿qué hago? ¿Qué hacemos aquellos que nos sentamos delante de un folio o libretas en blanco y no podemos parar? (A Andrea le ocurre con los dibujos).

He leído excentricidades divertidas de autores tales como Stephen King que no se levantaba del escritorio, fuese el día que fuese, hasta que no escribía 2000 palabras; o Agatha Christie que escribía en cualquier sitio; Victor Hugo que escribía desnudo; y ya, de beber café mejor ni hablamos porque Balzac escribía durante 15 horas seguidas, o Marcel Proust se alimentaba de café con leche y croissant (por ese camino me veo, a veces). Y sin olvidarme a Voltaire, tomando cada día más de 40 tazas de café (le pegaba fuego a la pluma).

Son personas que viven y han vivido por y para la escritura; la sienten en lo más profundo de su ser. Igual que todo tipo de libros, escritos y ciencia que tenemos hoy en día, las cuales, muchas de ellas, se han realizado incluso en una misma noche antes de ser ejecutada la persona (Évariste Galois, 1811-1832), matemático francés.

A lo que vengo con esta publicación es a exponer mis letras, mis dudas y mis preguntas ante un público y otros escritores y personas dedicadas al arte (no olvidemos a Beethoven) y, en definitiva, a aquellas personas que están en la misma situación y que, si además tienen familia y trabajo remunerado socialmente aceptado, no sé ni por dónde elegirles un horario y verlos disfrutar de su vida. ¿O acaso este ocio conlleva al disfrute por excelencia de la propia vida?

Quizás hayan pasado muchas horas escribiendo. Sólo sé que son las 6.00 a.m. y amanecerá, una servidora seguirá dándole a las teclas o terminando tinta de bolígrafo a quema ropa mientras mira por la ventana observando las montañas, cómo se mueven las nubes y cambian de color junto con el cielo …

… sin dejar que el tiempo estropee o se lleve en su barca mi inspiración.

Te animo a contar tu historia. ¿Y tú, cuándo te inspiras?

Un abrazo fuerte y emocionaros día a día. Vive y sé feliz.

Patricia López Castillo
@poetisaenredada