Y tú, ¿cuándo te inspiras?

He llegado a la conclusión que buscar la inspiración es pan comido. Ser escritora por inspiración me llena de textos, folios en blanco llenos de poesía y cuentos, con fecha y mi firma incluida; y una pila de libretas de diferentes tamaños, colores, grosor, etc.

Hoy he estado leyendo diferentes artículos y blogs en los que se habla de que para ser un buen escritor hay que tener una rutina y unas horas planeadas. Trato de entender y estoy totalmente de acuerdo en que cada escritor y escritora, tiene su hora clave y favorita para escribir. Mi necesidad de escribir a las 5.01 a.m. (todavía no he parado) viene dada para preguntar al mundo entero que: ¿aquellos que escribimos con una constancia inspiración deberíamos establecernos un horario concreto?

Desde hace poco tiempo, dedico muchas horas, cada día (menos cuando salgo a bailar), para organizar todas esas torres de letras que le enseñé a mi madre antes de montarme en un avión durante 13 horas. Casi se queda sin palabras cuando le dije: si me muero, publícalo. Y digo yo que algún día saldrá todo a la luz.

Al mismo tiempo, escribo en diferentes proyectos y no puedo dejar atrás mi cuarta libreta con la historia más bella y best que estoy escribiendo. Tampoco dejo aparte ni los poemas ni los versos (incluidos los de inspiración) y, por y para focalizar mi labor, acabo de leer en un artículo que lo debería de pasar todo a ordenador, digitalizarlo y, por supuesto, subirlo a la nube, ordenarlo, llevarlo al registro (cosa que hago online), etc.

Con mi amiga ilustradora, DreAlonso, más conocida como Drebujita o Majareta, hablo diariamente de esto puesto que estamos inmersas en un proyecto que hemos tenido que dividir en tres partes porque era muy extenso (en páginas). Cada vez que hablamos me dice que escanee una a una las páginas (otra idea más) y así no se perderá o borrará, aunque todo lo tengo escrito a bolígrafo.

La cuestión es: si yo tengo que organizarme y la inspiración tiene la llave de mi tiempo: ¿qué hago? ¿Qué hacemos aquellos que nos sentamos delante de un folio o libretas en blanco y no podemos parar? (A Andrea le ocurre con los dibujos).

He leído excentricidades divertidas de autores tales como Stephen King que no se levantaba del escritorio, fuese el día que fuese, hasta que no escribía 2000 palabras; o Agatha Christie que escribía en cualquier sitio; Victor Hugo que escribía desnudo; y ya, de beber café mejor ni hablamos porque Balzac escribía durante 15 horas seguidas, o Marcel Proust se alimentaba de café con leche y croissant (por ese camino me veo, a veces). Y sin olvidarme a Voltaire, tomando cada día más de 40 tazas de café (le pegaba fuego a la pluma).

Son personas que viven y han vivido por y para la escritura; la sienten en lo más profundo de su ser. Igual que todo tipo de libros, escritos y ciencia que tenemos hoy en día, las cuales, muchas de ellas, se han realizado incluso en una misma noche antes de ser ejecutada la persona (Évariste Galois, 1811-1832), matemático francés.

A lo que vengo con esta publicación es a exponer mis letras, mis dudas y mis preguntas ante un público y otros escritores y personas dedicadas al arte (no olvidemos a Beethoven) y, en definitiva, a aquellas personas que están en la misma situación y que, si además tienen familia y trabajo remunerado socialmente aceptado, no sé ni por dónde elegirles un horario y verlos disfrutar de su vida. ¿O acaso este ocio conlleva al disfrute por excelencia de la propia vida?

Quizás hayan pasado muchas horas escribiendo. Sólo sé que son las 6.00 a.m. y amanecerá, una servidora seguirá dándole a las teclas o terminando tinta de bolígrafo a quema ropa mientras mira por la ventana observando las montañas, cómo se mueven las nubes y cambian de color junto con el cielo …

… sin dejar que el tiempo estropee o se lleve en su barca mi inspiración.

Te animo a contar tu historia. ¿Y tú, cuándo te inspiras?

Un abrazo fuerte y emocionaros día a día. Vive y sé feliz.

Patricia López Castillo
@poetisaenredada

O saltas en el momento o te empuja el tiempo.

Recorrimos las venas, limpiamos la sangre estancada,

las horas y la piel muertas

enterradas con un puñado de tierra.

Los pies confundidos volvieron locos a la locura;

Caminamos sobre el agua,

bailamos con las ganas y el miedo,

nos bebimos el veneno

y tragamos las cadenas

saltando sobre el pasado.

Tejimos nuestra piel, con piel

y me cerró los ojos.

Le lamí las heridas.

Cerré sus ojos.

Secó mis heridas.

Nos miramos en un espejo:

un abismo que cuenta horas infinitas;

un reloj agrietado por el tiempo.

@poetisaenredada [IG] [FB]

Patricia López Castillo